viernes, 2 de agosto de 2013

"Siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado la civilización". Soldados de Salamina II.

Había empezado hace meses a escribir unas líneas de esta entrada que hoy he podido terminar y espero que a Daniel Alonso le aclare algunas cosas de las que hablábamos hace unos días. A él y nuestras conversaciones van dedicadas estas líneas.

No puedo negar que tengo debilidad por el libro de Cercas "Soldados de Salamina" e incluso por la película que se queda corta con respecto al libro, pero hay que alabar el trabajo de David Trueba que sabe plasmar con gran maestría un libro difícil de llevar a la gran pantalla.

Suscita controversia la dualidad Machado y Mazas, que se une a la de Mazas-Miralles (el soldado que no lo fusila), cuesta ver que no se iguala a los bandos -aunque es difícil que no lo parezca-, el juego es más sutil, es poner frente a frente a los bandos enfrentados, que no a las dos Españas, falaz mito de la dictadura (Sánchez Mazas y Prieto eran amigos), pero no hay intención de igualarlos porque el canto de fondo, tanto de la película como del libro, a través de la frase que da título a esta entrada es el de entender quienes salvaron realmente en 1936 y adelante a España de la barbarie y quienes en su nombre decían estar salvándola.
Más aún, en el libro Cercas escribe: ¿Termina mal? Pensé: ¡Y una mierda para la Transición! con lo cual se plasma con claridad que de la desaparición de nuestros intelectuales y tantas mujeres y hombres, de aquellos lodos de oscuridad y hegemonía de los sucesores del franquismo estos barros de desmemoria con una generación de españoles que luchó por la democracia y a la que aún le debemos demasiadas cosas, empezando por sacarles de las cunetas.



 De todas las historias de la Historia 
 sin duda la más triste es la de España, 
 porque termina mal. Como si el hombre, 
 harto ya de luchar con sus demonios, 
 decidiese encargarles el gobierno 
 y la administración de su pobreza. 
  (Gil de Biedma)

La frase del título de la entrada es del autor británico Oswald Spengler, que José Antonio Primo de Rivera uno de los ideólogos del fascismo español, repetía como un mantra, y del que Unamuno diría "es demasiado fino, demasiado señorito y, en el fondo demasiado tímido para que pueda ser Jefe, y ni mucho menos un dictador". Primo trató de llevar a su máxima expresión esta frase utilizando a su Falange Española como fuerza paramilitar para calentar la situación política, generar tensión social, desestabilizar al Gobierno y allanar el camino al golpe de estado que diseñaba Emilio Mola "El director".


En las elecciones generales del 16 de febrero de 1936, Falange Española con unos 4000 afiliados en todo el Estado no llega a un acuerdo con el Frente Nacional, que es la coalición electoral con la que concurre la derecha, presentándose en solitario y obteniendo unos 44000 votos, lo que da idea de su influencia y fuerza real.

El 27 de febrero de 1936 en un registro en la sede central de Falange se encontraron armas y se clausuró el local y su diario "Arriba", el 12 de marzo tras un atentado fallido contra Jiménez de Asúa, se detiene a la dirección del partido y se decreta su ilegalización, desde ese momento Falange, inserta en la estrategia de ayudar en la preparación de un golpe de estado militar, le declara la guerra al estado y aumenta su actividad terrorista ya iniciada en el Bienio Negro. Primo de Rivera es condenado a cinco meses de prisión por tenencia ilícita de armas, encerrado en la Modelo de Madrid, en junio es trasladado a la de Alicante, aunque en un régimen de visitas relajado que le permite dirigir a Falange en la preparación del golpe de estado contra la República. El 4 de mayo de 1936 dirige la siguiente carta "a los militares de España":
España puede dejar de existir. Sencillamente: si por una adhesión a lo formulario del deber permanecéis neutrales en el pugilato de estas horas, podréis encontraros de la noche a la mañana con que lo sustantivo, lo permanente de España que servíais, ha desaparecido. [...] Cuando lo permanente mismo peligra, ya no tenéis derecho a ser neutrales. Entonces ha sonado la hora en que vuestras armas tienen que entrar en juego para poner a salvo los valores fundamentales, sin los que es vano simulacro la disciplina. Y siempre ha sido así: la última partida es siempre la partida de las armas. A última hora –ha dicho Spengler-, siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado la civilización.

El pelotón de soldados de Primo de Rivera creía estar salvando la civilización en España de la barbarie de la democracia:
Un grupo de españoles, soldados unos y otros hombres civiles, no quieren asistir a la total disolución de la Patria. Se alza hoy contra el Gobierno traidor, inepto, cruel e injusto que la conduce a la ruina. […] Trabajadores, labradores, intelectuales, soldados, marinos, guardianes de la patria: sacudid la resignación ante el cuadro de su hundimiento y venid con nosotros por España una, grande y libre. ¡Que Dios nos ayude! ¡Arriba España!
José Antonio Primo de Rivera. 17 de julio de 1936.

Hay que aclarar que el papel político de Falange y de su fundador mientras éste vivió fue residual, Mola que tiene tratos con todos los segmentos conservadores no la tenía demasiado en cuenta, ocupando antes del alzamiento un papel más importante la CEDA que quiere además apropiarse del pedigrí de fascista. Aunque los chicos de José Antonio con su violencia harán mucho por allanar el camino al golpe de estado. Tras el 18 de julio y comprobados los lazos de Primo en la preparación del golpe de estado será juzgado por conspiración y rebelión militar, encontrado culpable es fusilado el 20 de noviembre de 1936.

Y sobre la figura de Primo, la de Sánchez Mazas, ocupando un lugar central en el libro y la película. "Muerto de muerte imposible", superviviente a un fusilamiento en el bosque de El Collel, (Gerona), cuando la desbandada de las tropas republicanas en Cataluña y que terminaría renegando del franquismo amargado y enfermo. Él, el hombre, escritor, fascista, (uno de los creadores de Falange), periodista, cobarde que no dudará en emplear la violencia que le asusta y de la que reniega para traer la salvación de la civilización, tal vez queriendo enfrentar el mundo de la narrativa o lo poético contra un escenario de sangre, muerte y destrucción que él no imaginaba antes del 18 de julio de 1936 y le pesaría el resto de su vida.

Y sobre todos ellos, sobre Machado, el propio Cercas protagonista en el libro, Mazas, Primo, Miralles (el soldado republicano) y la propia España, el pasodoble "Suspiros de España", poniendo el escenario, siendo un personaje más, hablando del exilio, que no es otra cosa que la nada y la nada que se estira porque muerto el dictador los Soldados de Salamina como el propio Cercas escribe no tienen una calle de mierda en ningún país de mierda, ni sabrán nunca lo que es la sensación de que tu hijo de cuatro años se meta en la cama con tu mujer un domingo por la mañana.


"La única patria de un hombre valiente es su conciencia."
Los que terminan por salvar a la civilización no fueron los señoritos de Falange con el pelo engominado, sino los perdedores de aquella guerra que fuimos todos. Los héroes son los que defienden la democracia, los que cuando nadie hace lo correcto tienen la valentía de ser justos y honestos y no elegir el camino fácil, héroes anónimos que sostienen la bandera de la dignidad cuando todo se ha ido al traste. Cercas lo va a plasmar magistralmente en esa imagen llena de fuerza al final del libro cuando el soldado republicano (que pudiendo fusilar a Sánchez Mazas no lo hace), una vez que cruza la frontera hacinado en uno de esos campos de concentración que el gobierno francés reservaba para los republicanos, escapará para enrolarse en la legión extranjera francesa. Llegado a las arenas del Sáhara le gana con otros combatientes la primera batalla de la IIª Guerra Mundial a los nazis, pero de él no hablarán los libros de texto:
“Lentamente el reflejo se disuelve y en el ventanal aparece un desierto interminable y ardiente y un soldado solo, llevando la bandera de un país que no es su país, de un país que es todos los países y que sólo existe porque ese soldado levanta su bandera abolida, joven, desarrapado, polvoriento y anónimo, infinitamente minúsculo en aquel mar llameante arena infinita, caminando hacia delante bajo el sol negro del ventanal, sin saber muy bien hacia dónde va ni con quién va ni por qué va, sin importarle mucho siempre que sea hacia delante, hacia delante, siempre hacia delante.”

5 comentarios:

  1. Buena reflexión. Efectivamente en toda contienda los soldados son los protagonistas.

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  2. Efectivamente, héroes son los que salvaron a España (y la democracia, en última instancia, que no deja de ser una fructificación del franquismo, como bien ha dicho Pío Moa). Y esos héroes, afortunadamente ganaron la contienda frente al totalitarismo y la barbarie.

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