viernes, 3 de enero de 2014

Enero

(6 días antes del inicio de las obras del Bulevar de Calle Vitoria)

Es enero, 
y sudan algunos cuerpos en el autobús urbano,
camino de Gamonal
camino al cielo.

Es Navidad
y duermen cien años que es la eternidad
                    ,como Bella Durmiente,
los Reyes Magos
                       y los Hombres Honestos.

Es otro añonuevo
otra posible vuelta al sol,
puede que algo como una boda:
Algo nuevo,
          algo viejo,
todo prestado.

Es la época de los saldos,
de
personas
maniquíesnisientonipadezco,
                    colocadas en la cola del paro,
                    frente al televisor,
                    tomando orfidal antes de buscar a los niños al colegio
                    o una copa de orujo
                    tras otra
                              tras otra
                                        tras
                                            otra.

Tiene algo este enero,
y ese señor en Jaguar
          tiene algo que se saca de la nariz
          (sí cochino, eres tú, no hay tantos coches de esos en la ciudad de Dios),
o la mujer maquillada que busca en las rebajas
ropa, si la hubiere,
para llenar su alma,
que al cruzármela por la calle
me parte el corazón con dos notas de su perfume,
mientras camina seria avisando a los viandantes con la mirada,
de que su belleza tiene
el peaje del infierno.

Tiene algo este enero,
ya lo dije,
quizá sea el frío atenuado,
la belleza, del ulular de pupilas de los niños,
ante la inminencia de la noche de Reyes.

En enero,
sigo viajando en autobús urbano,
observando
el latido de la ciudad y su cuerpo,
con la camisa de fuerza 
                          por fuera,
despeinado,
oliendo a fritanga y pis de bar.

Será enero
hasta el 6 de enero.
                          Después,
                el invierno y las rebajas
                o algo peor.


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