martes, 4 de julio de 2017

El Cid II

Entrelazado en el aire,
al pie del Arlanzón,
el alma guerrera
más grande que el medievo contempló,

reivindica la historia
que la dictadura le robó.

Campeador victorioso
tu sangre, sudor y hierro,
huérfano de señor,

está en todo alma buena
de los hijos, hijas, de la ciudad de Dios.

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